ACUICULTURA - CHILE: Modificación al Reglamento Ambiental para la Acuicultura

Miércoles, 13 Febrero, 2008
La variable ambiental siempre ha estado presente en la actividad pesquera en general, y en la acuicultura en particular, a través del artículo 87 de la Ley General de Pesca y Acuicultura, el cual obliga al Poder Ejecutivo a reglamentar las medidas de protección del medio ambiente, a objeto que los centros operen en niveles compatibles con las capacidades de los cuerpos de agua.

Si bien, la actividad acuícola produce un impacto en el medio ambiente, este nunca puede convertirse en una pérdida, disminución, detrimento o menoscabo significativo al entorno. Sin perjuicio de lo anterior, la acuicultura se desarrolla utilizando recursos que son de todos los chilenos (el agua) por lo que al legislador le importa que dicha actividad se realice en niveles compatibles con el medio ambiente. Con este objetivo ha ordenado a la administración que, mediante un Decreto Supremo, se regulen las medidas necesarias para no sobrepasar dicho equilibrio.

El Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA), fue finalmente dictado mediante el D.S. 320 con fecha 24 de agosto del 2001 y publicado en el Diario Oficial con fecha 14 de diciembre del mismo año.

A la fecha, el RAMA sólo ha tenido dos modificaciones; una el 2005, mediante el D.S. 106 que consistió en una modificación muy menor; y la modificación introducida mediante el D.S. 86, publicado el 8 de enero de este año.

Principios fundamentales del RAMA

Los principios que inspiraron el RAMA, y en general toda la legislación ambiental- pesquera en temas de acuicultura, tienen dos aristas; el principio de libertad de producción y el principio de oxigenación.

El principio de libertad de operación significa que es el acuicultor quien decide sobre el sistema de producción; la cantidad de los alimentos; la cantidad de especies a cultivar; los instrumentos que se utilizaran y la medicación que se les dará; entre otros aspectos.

En tanto, el principio de oxigenación o aceptabilidad, significa que no obstante la libertad de operación, el acuicultor debe siempre y en todo momento operar el centro de cultivo en niveles compatibles con las capacidades de los cuerpos de agua lacustres, fluviales y/o marítimos, para lo cual deberá mantener siempre condiciones aeróbicas en el área de sedimentación.

Estos principios no cambian sustancialmente con las modificaciones introducidas por el D.S. 86, ya que si bien la gran mayoría de las modificaciones fueron de carácter más bien “cosmético”, sin alterar los principios sobre los cuales se fundamenta el reglamento, sí introduce algunas obligaciones nuevas y trata temas nuevos como el Lavado in situ.

 

Principales modificaciones introducidas por el D.S. 861

Definiciones

En cuanto a las definiciones, se cambia el concepto de área de sedimentación, en el sentido de modificar el término “fondo” por el término “sustrato”. El sustrato es el “lugar que sirve de asiento a una planta o un animal”, entonces, el sedimento dejó de ser sólo el fondo y se debe considerar también el agua, pues es éste el lugar que sirve de asiento a los organismos que se cultivan. Esto es coherente con la medición que se debe efectuar a los centros con fondos duros o semiduros y a aquellos con profundidades superiores a los 60 m, en el cual la medición de las condiciones aeróbicas del sedimento se debe medir en el agua.

Se amplía el concepto de área de sedimentación, permitiendo que los interesados puedan mediante un modelo matemático aprobado previamente por la Subsecretaría de Pesca, determinar el área de sedimentación en un lugar distinto al sustrato ubicado directamente sobre los módulos de cultivo. Lo anterior es positivo, ya que entrega una herramienta que permite predecir con mayor certeza, cuál es la real área de sedimentación de un centro de cultivo que puede variar, por ejemplo, por corrientes marinas o profundidad.

Se establece una forma de medir la condición aeróbica de un centro que tenga sustratos duros o semiduros o sitios con profundidades superiores a 60 m, esto entrega una solución técnica a centros en los que debido a sus características geológicas o de profundidad no era posible o era muy oneroso la toma de muestras.

Se agrega la definición de Lavado in situ y se permite su realización en centros ubicados en mar. Y se define lo que se debe entender por artes de cultivo, estableciendo condiciones para su traslado en el agua.

Las obligaciones de todo centro de cultivo

El D.S. 86, establece asimismo nuevas obligaciones para los centros de cultivo, en cuanto a que las redes (incluidas las loberas) no podrán exceder en un 90% de la altura de la columna de agua.

Se establece la obligación de mantener la limpieza de las playas y terrenos de playa aledaños al centro de cultivo de todo residuo sólido generado por la acuicultura. Antiguamente se refería al “área”, es decir se limitaba el sector que se debía mantener limpio, es decir, al lugar entre la más alta y la más baja marea y 80 m desde la línea de la playa del litoral o desde la rivera de del río o lago.

Se prohíbe el uso de sistemas de emisión de sonidos para ahuyentar mamíferos y aves, los que sólo podrán ser utilizados previa autorización de la autoridad.

Se establece la obligación de utilizar poliestileno expandido (tales como plumavit o aislapol), poliuretano o similares, sólo en su presentación compacta, no en perlas ni trozos, y debidamente forrados con materiales resistentes.

Planes de contingencia

En relación al plan de contingencia, se elimina su definición y se modifica, exigiendo un plan ante contingencias ambientales el que debe ser suscrito por un profesional que acredite especialización o experiencia en materias marinas, limnológicas o ambientales.

En caso de escape se amplía el plazo de recaptura de cinco a diez días, como asimismo el plazo para presentar el informe al Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) el que se extiende de siete a 15 días.

Se elimina también la restricción espacial a la recaptura, que antes era de 400 m. Se elimina el factor cronológico de las medidas y se ordena establecer al responsable operativo de cada acción. Lo que hace más fácil su prosecución y fiscalización.

Se establecen nuevas exigencias a los planes de contingencias como la de establecer las medidas sobre la pérdida de estructuras de cultivos y/u otros elementos y la de establecer el sistema de recolección de desechos.

Se establece la obligación de informar al Sernapesca y a la Autoridad Marítima de cualquier contingencia ambiental. Antes, esta obligación se contenía sólo para el escape.

Condiciones aeróbicas

Se prohíben, salvo autorización de la Subsecretaría de Pesca, las acciones que modifiquen las condiciones de oxígeno en el área de sedimentación. Esto es una forma de evitar que los acuicultores modifiquen el parámetro sobre el cual se mide efectivamente el impacto ambiental del centro de cultivo, cual es precisamente mantener la oxigenación de los sedimentos.

La mitigación forzosa (la obligación de reducir un 30% el número de ejemplares a cultivar) debe ser aplicada de inmediato, si es que se constatan condiciones anaeróbicas en el área de sedimentación de los centros de cultivo. Esta medida rige sólo para los centros ubicados en cuerpos de agua terrestres (principalmente lagos)., los demás centros (ubicados en mar) se mantienen las exigencias del antiguo RAMA.

Distancias mínimas

Se establecen distancias de 50 m para cultivos suspendidos de microalgas. Se establece una nueva restricción a los centros de cultivo con sistema de producción intensivo, los que deben mantener una distancia mínima con parques marinos o reservas marinas de 2.778 m. Y, en el caso de los centros de cultivo con sistema de producción extensivos, de 400 m. Sin embargo, estas restricciones no serán exigibles a las solicitudes acogidas a trámite por el Sernapesca antes del 8 de enero de 2008, ni a las que se hubieren otorgado con anterioridad a dicha fecha.

Informaciones Ambientales y CPS

Se incluye expresamente a las Informaciones Ambientales (INFA) dentro de la resolución acompañante, resolución que para ser dictada por la Subsecretaría de Pesca debe ser consultada a la Comisión Nacional del Medio Ambiente.

Asimismo, se incluyen dos nuevos parámetros a determinar por la resolución acompañante como son; la información relativa a especies exóticas bentónicas; y la determinación de las técnicas de obtención, traslado y análisis de las muestras.

Se establece expresamente que la INFA debe ser presentada por todos los centros de cultivo que hayan empezado a operar o tengan o no biomasa en cultivo. Además se exime a aquellos centros que no han iniciado operaciones.

Se determina que la frecuencia de muestreo y fecha de presentación de la INFA será fijada por resolución de la Subsecretaría de Pesca, lo que significa dejar en mayor amplitud la discrecionalidad administrativa.

Si bien, el reglamento presenta modificaciones en casi todos sus artículos, las mismas no logran cambiar sustancialmente el RAMA, por lo que la Subsecretaría ya se encuentra trabajando en una nueva modificación, que se espera esté preparada a fines de este año, en la cual se debería incluir dentro de otros temas sensibles para la industria, el de la máxima producción autorizada y el de las certificaciones.

 

Los interesados en conocer más detalles de este tema pueden llamar al (56-65) 263760 o escribir al E-mail: agdr@monttcia.cl