ACUICULTURA - ESPAÑA: Aquagenomics, la genómica al servicio de la acuicultura

Martes, 13 Enero, 2009
El grupo de Patología de los Organismos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC desarrolla una amplia actividad investigadora, avalada por una larga y reconocida trayectoria, que les ha llevado a participar en numerosos proyectos internacionales, nacionales y autonómicos. Sus líneas de investigación se centran en el estudio de las enfermedades de peces, patología de moluscos e inmunología molecular. A esta actividad se suma que son Laboratorio Nacional de Referencia para Enfermedades de Moluscos Bivalvos.

Recientemente han comenzado a trabajar en un nuevo proyecto denominado Aquagenomics, financiado en el marco del Programa Consolider, coordinado por Antonio Figueras, profesor de investigación del CSIC. "El proyecto Aquagenomics es el más interesante de los que estamos desarrollando", explica, "es un proyecto del programa Consolider Ingenio 2010, que tiene la característica de que se plantea con ánimo de mejorar la competitividad de la ciencia en España y consolidar el liderazgo. En este proyecto pretendemos utilizar herramientas de biotecnología, de genómica, para mejorar la producción de la acuicultura española. Somos unos 80 doctores en toda España pertenecientes a diferentes grupos de varias universidades, CSIC, e INIA. Trabajamos sobre tres especies de peces: rodaballo, dorada y lubina". Concretamente, el proyecto consistirá en "trabajar con los genes, buscamos conocer cómo éstos se expresan ante diferentes estímulos, cómo se transmiten a la descendencia. Intentamos mejorar aspectos cruciales para la producción, como son el crecimiento, la nutrición, la reproducción, la respuesta ante enfermedades... Y también vamos a investigar cómo podemos hacer que se conserven y, gracias a ello, mejorar las poblaciones objeto de explotación comercial".

El proyecto tendrá una duración de cinco años (entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2012) y en él participarán 17 grupos de investigación procedentes de Galicia, Madrid, Cataluña, Murcia, la Comunidad Valenciana y Andalucía. La razón por la que el proyecto se ha planteado para trabajar con peces y no se extiende a los moluscos es que, en el caso de estos últimos, "la masa crítica es menor en cuanto a herramientas de genómica. La filosofía del programa Consolider es mejorar la competitividad, no se trata de volver a hacer lo tradicional, que ya lo hacemos bien", afirma el coordinador.

La duración del proyecto facilitará la labor de los investigadores ya que "da estabilidad porque es a cinco años", explica Antonio Figueras, que únicamente pone un "pero": el importe total del que dispondrán, que son cinco millones de euros, "diría que es un poco escaso, porque para trabajar 17 grupos no es mucho".

En cualquier caso, "esta es la dirección correcta, la de conseguir estabilidad en la financiación y concentrar grupos que trabajan en distintos aspectos para que compartan información y conocimientos". Y es que, la participación de tantos investigadores en un proyecto único facilita la creación de una red eficaz de comunicación: "al tener una fuente de financiación común, y tener que tomar decisiones colegiadas con respecto a esa financiación y a los resultados, se aumenta la relación entre grupos, que es básico para mejorar".

LAS POSIBILIDADES DE LA GENÓMICA

En los últimos años, muchos investigadores han centrado su actividad en la genómica, la razón, explica Figueras es que "realmente la genómica explica muchas cosas que con aproximaciones tradicionales no se consiguen". Y en este sentido recuerda que otro aspecto en el que hay que seguir avanzando es la proteómica, "es otra asignatura pendiente, estudiar las proteínas que esos genes controlan". La aplicación práctica de estas investigaciones puede hacer que para algunos problemas que actualmente se presentan en la producción comercial, "aunque sea muy a largo plazo, se pueden acabar obteniendo soluciones naturales que vienen de la propia biología de las especies. Empleando esas proteínas como adyuvantes para vacunas o como tratamientos directos frente a enfermedades, o frente a problemas de crecimiento o de asimilación de dietas".

UTILIZAR EL POTENCIAL DE LA ESPECIE

Y es que "la genómica es algo innovador en la acuicultura y realmente es la punta de lanza de la investigación. Estamos comenzando, pero la gran ventaja que tenemos son los avances producidos en los últimos diez años en otros campos y tratamos de trasladar a la acuicultura todos estos conocimientos que ya se están empleando en otras especies".

Se trata, en definitiva, de realizar un proceso similar al que durante mucho tiempo se ha empleado para la elección de las mejores variedades de vegetales para el cultivo o de las razas de ganado más propicias para la cría, pero con unas herramientas muy avanzadas que permiten seleccionar como reproductores los ejemplares más adecuados a las necesidades de la producción. "Si identificas unos genes que hace a los individuos más resistentes o los hace crecer más, después debes buscar en las poblaciones y en los reproductores esos genes para que sean transmitidos a la descendencia. Y no es solamente un experimento de genómica, sino también de genética y de genómica estructural. Es decir, hay que saber dónde están esos genes, cómo se transmiten en la división celular y, si pasan efectivamente a la descendencia. Hay que encontrar unos marcadores de crecimiento, de resistencia. Así se puede buscar en los padres esos marcadores y seleccionarlos para que la descendencia acumule todas estas características. Hay que usar el propio potencial de la especie; está ahí, solamente hay que descubrirlo".

Pero palabras como genómica y genética, generan en muchas ocasiones una reacción negativa por parte de los consumidores, que suelen asociarlas a organismos transgénicos. Antonio Figueras es muy rotundo "no se trata de que le gente se ponga nerviosa por el trabajo con genes. Debe quedar claro que lo que se hace es garantizar la calidad y la salud del producto y del consumidor. Nadie se está planteando crear un mutante y, de hecho, ahora no hay ningún transgénico en Europa en peces o moluscos". En todo caso, el posible problema de estos organismos, está, a juicio del coordinador de este proyecto, relacionado con su impacto ecológico y no un peligro para los consumidores. Actualmente en peces transgénicos "únicamente hay un salmón en Estados Unidos, modificado para que crezca más rápido. No sé si se está comercializando, pero más por un problema de amenaza ecológica que por un peligro para la salud del consumidor. Al crecer más rápido puede competir con las poblaciones naturales con ventaja. Ni siquiera se trataría de un flujo de genes, se trata de que si se escapan, pueden producir un desequilibrio en las poblaciones, porque son más eficaces. Aunque también hay estudios que indican que estos peces son más vulnerables ante los depredadores".

Acuicultura, una alternativa necesaria

Antonio Figueras destaca los avances que ha experimentado la acuicultura en los últimos años "ahí está el salmón noruego, el salmón chileno, el rodaballo gallego, el mejillón, la ostra. Todo esto irá cada vez más rápido, y además es necesario que sea así. La acuicultura es un complemento, no va a sustituir a la pesca, pero sigue creciendo porque la población demanda este tipo de producto. Sigue aumentando el número de consumidores y las poblaciones salvajes son las que son, aunque seguimos arañando cada vez más abajo, tanto en profundidad como en especies. Yo creo que la clave es mejorar la competitividad del sector, sobre todo para España, que somos el tercer consumidor de pescado del mundo; culturalmente no podemos vivir sin pescado". Pero, a pesar de esta evidencia, sigue persistiendo una cierta mala imagen de la acuicultura, que afecta tanto a sus productos como a la actividad en sí. Ya nadie se cuestiona que un pollo crezca en dos meses. Esto no se va a dar en los peces pero no hay duda que un crecimiento acelerado es algo deseable y, por lo tanto, hay que buscar la manera de que así sea. Y es mejor buscar una manera natural y no artificial". Además, "si la gente conociera mejor la acuicultura la apreciaría más, fundamentalmente porque es un proceso totalmente controlado, mucho más que la pesca; todo está controlado desde que entra hasta que sale. En cualquier momento uno puede acudir a los libros y ver lo que pasó con un stock que después llega al mercado".

En todo caso, para el coordinador de Aquagenomics, "el mayor problema de la acuicultura española no es su imagen, sino el turismo, porque compite por el mismo espacio. Tenemos que buscar soluciones de compromiso, puede que utilizando jaulas sumergibles, que no es la mejor solución pero quizás estéticamente es lo más adecuado". Y augura que "en España se va a producir una revolución monumental respecto al impacto ambiental, y no me refiero a la contaminación orgánica o química sino a la contaminación visual. Cada vez el feísmo nos va a aterrar más e intentaremos eliminar las estructuras que impactan sobre la visibilidad de la costa". Y recuerda que "esto ya se ha dado en otros países, por ejemplo, en Estados Unidos, que no tenía tradición en acuicultura y dónde se decidió que no podría haber estructuras rígidas flotantes. Y se buscaron alternativas. Se tiene que ir a una solución de compromiso por ambas partes, el turismo es imprescindible y la acuicultura también". Si este equilibrio no se encuentra, la demanda forzará a buscar en otro lugar el pescado; "si no se quiere tener acuicultura tendremos que comprar el pescado en otra parte, con lo que eso significa de incremento de coste y de menor seguridad con respecto a la calidad y la trazabilidad de estos productos. Por supuesto, todo lo que llega al mercado es salubre, pero, indudablemente, si ofrecemos un producto nacional de calidad a un precio competitivo el consumidor lo va a preferir a un producto del que no sabe cual es su origen".