ACUICULTURA - ESPAÑA: Ejemplares de cultivo, como en Japón

Martes, 19 Enero, 2010
El besugo ha desaparecido del Golfo de Bizkaia y tampoco goza de buena salud en otras zonas del Atlántico. Además, no se atisba que la biomasa de esta especie pueda recuperarse ya que presenta evidentes signos de agotamiento y colapso. Con todo, y teniendo en cuenta que se trata de una especie con evidente tirón entre los consumidores, la manera de satisfacer la demanda del mercado pasa por la acuicultura.

En la última década del siglo pasado comenzaron las investigaciones científicas para calibrar la posibilidad de iniciar el cultivo de besugo en granjas creadas ad hoc al igual que otras especies como la dorada, la lubina, el rodaballo, etc. El control de la reproducción y la obtención de un alimento específico para la optimización del crecimiento exigieron un mayor esfuerzo en la labor investigadora.

Finalmente, en 2002 una empresa gallega comenzó el cultivo de besugo de piscifactoría y los primeros ejemplares de ración llegaron a los mercados. La producción de esta granja alcanzó las 200 toneladas en 2007 y se mantiene estable desde entonces. Esta empresa gallega ha iniciado recientemente el primer plan de mejora genética de besugo al objeto de seleccionar los peces con mayor tasa de crecimiento.

En toda Europa sólo esta firma de A Coruña cultiva besugo de manera comercial. No obstante, países como Japón cuentan con varias granjas de cultivo de esta especie para satisfacer la demanda del mercado nipón. La producción es espectacular llegándose a superar las 80.000 toneladas anuales. El besugo es regalado en Japón como señal de buenos augurios.

En el año 2005, la familia imperial nipona celebró un ritual antiquísimo con motivo de la petición de mano de la princesa Sayako, única hija de los emperadores Akihito y Michiko. El emisario del pretendiente ofreció a la familia real dos besugos frescos, tres botellas de sake y dos juegos de seda. No cabe duda de que el besugo es una especie muy valorada en el país del sol naciente.

Respecto a la alimentación del besugo en cautividad, en Japón han constatado que cuando los besugos son alimentados con nutrientes capturados en sus medios naturales requieren tres años en alcanzar el tamaño comercial. Por contra, cuando se crían con compuestos, el plazo se acorta a cerca de dos años. Israel también produce besugo de cultivo. Los expertos en la materia auguran un futuro prometedor al cultivo de besugo y no dudan en asegurar que esta especie se convertirá en la estrella de la acuicultura en el Cantábrico.

Una especie hermafrodita El besugo, además de tratarse de una especie especialmente sabrosa, presenta una serie de peculiaridades en su biología. La primera de ellas es la característica mancha redondeada de color oscuro un poco detrás de la cabeza, rasgo que sin embargo, no aparece en los ejemplares jóvenes. Los besugos son hermafroditas proterándricos. Dicho de otra manera, la mayoría de los ejemplares son primero machos y luego se transforman en hembras, aunque se ha demostrado que no todos los individuos cambian de sexo.

Se trata de una especie de crecimiento lento con un tamaño máximo promedio de 54 centímetros y 2,5 kilos de peso. El besugo adquiere su madurez reproductora en el medio natural a los cinco años con unos 650 gramos de peso y 35 centímetros de longitud. En cautividad, sin embargo, la primera puesta tiene lugar al tercer año (cuarto año de vida) con unos 800 gramos de peso y 30 centímetros de longitud. En algunos casos puede llegar a vivir más de 20 años.

El besugo es una de las especies más magras entre los pescados azules ya que no supera los 5 gramos de grasa por cada 100 gramos de porción comestible. Su contenido en colesterol es bajo y presenta un valor calórico moderado. La carne de esta especie contiene vitaminas A, B3, B6 y B12, además de potasio, fósforo, magnesio y hierro. El único inconveniente que presenta el besugo es similar al de otros pescados azules: no es recomendable para las personas con el ácido úrico elevado.