ACUICULTURA - ESPAÑA: El calentamiento del mar amenaza el marisqueo en Galicia

Jueves, 7 Enero, 2010
El cambio climático avanza y lo hace pisando el acelerador. Desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO) de Vigo, el investigador Benito Peleteiro (experto en reproducción de peces y acuicultura) alerta del peligro que se cierne sobre sectores estratégicos para Galicia.

El cambio climático avanza y lo hace pisando el acelerador. Desde el Instituto Español de Oceanografía (IEO) de Vigo, el investigador Benito Peleteiro (experto en reproducción de peces y acuicultura) alerta del peligro que se cierne sobre sectores estratégicos para Galicia. "El marisqueo está en el filo de la navaja", dice. Aumenta la temperatura del mar (0,2 grados por década), desciende el pH y se recorta la producción de las rías, según alerta un informe de 2009 del Sistema Información Ambiental de Galicia.

El cambio climático "es evidente porque se ve", dice Peleteiro. "El agua que cogemos aquí es prácticamente oceánica. Ha habido registros en 2009 de hasta 26 grados y el año anterior de 24, cuando lo normal era moverse entre 12 y 20 grados de máxima. Es una cosa que empieza a ser muy seria", sentencia.

Y es que hay una serie de parámetros que influyen de forma determinante en el curso biológico, como la temperatura del agua. "Nosotros la manipulamos para acelerar o ralentizar un proceso, para inducir la reproducción de una especie, acelerar el desarrollo embrionario o el crecimiento". El cambio de sexo es, además, una de las consecuencias que puede traer el calentamiento global. El IEO trabaja sobre esa teoría en especies de gran interés comercial para Galicia, como el rodaballo, a fin de conseguir producciones sólo de hembras porque "crecen más rápido". "La temperatura ejerce una influencia determinante en la definición del sexo e intentamos comprobar en qué momento de la vida del pescado podemos determinar que sean hembras o machos", apunta Peleteiro. "Estamos hablando de márgenes de, a lo mejor, dos grados", que podrían alcanzarse antes de 100 años. El hecho de que la balanza se incline hacia un género u otro producirá "un desequilibrio ecológico muy importante".

Consecuencia inmediata de esa variación de temperatura son los desplazamientos. Ejemplo de ello es el bonito, que ya ha empezado a buscar aguas más frías, un comportamiento también previsible para la sardina. Si hace unos años el bonito se pescaba a 50 millas de la costa, ahora la flota debe trasladarse casi hasta aguas irlandesas. Un caso que pone de manifiesto dos factores determinantes para la supervivencia de las especies: la capacidad de adaptación y la movilidad. Y ahí entra en jaque el marisco, ya que el mejillón, la almeja o la navaja no tienen más salida que adaptarse o desaparecer en función de su tolerancia a los cambios de salinidad. La almeja fina y la navaja filtran bien. Sobre el mejillón, del que se producen 300.000 toneladas anuales en Galicia, pesa gran incertidumbre. Por eso Peleteiro aboga por "empezar a someter al mejillón a los cambios que puede haber de aquí a 100 años", algo que, según cuenta, "no se está investigando". El pulpo es, sin embargo, una de las especies con mayor capacidad de adaptación: "Incluso una subida de temperatura no le vendría mal".

Los cambios del pH van a afectar también a la calcificación de los moluscos bivalvos y eso puede derivar en irregularidades en el crecimiento. "El marisqueo es posiblemente el más sensible ante el cambio climático. ¿Hasta qué punto las especies pueden adaptarse? Las que sabemos que tienen un rango muy estrecho de temperatura, casi seguro que no, por ejemplo, la almeja babosa".

Otras tienen un margen amplio para soportar cambios de salinidad y temperatura, como el rodaballo. Sin embargo, la temperatura afecta de forma determinante en la reproducción a casi todos los peces y aquéllos que realicen la puesta a 18 grados se desplazarían hacia el norte. Los cambios migratorios se dejan notar ya en el litoral gallego con la aparición de nuevas especies procedentes de aguas "mucho más cálidas", en especial la corneta colorada.

Otro asunto es la subida del nivel de mar. "Habrá zonas que puedan quedar anegadas, otras casi desaparecer" y en este capítulo las marismas -Samil, Corrubedo o Muros- y el interior de las rías lo notarán especialmente.
Incertidumbre en las piscifactorías

El calentamiento global tendrá también repercusiones de peso sobre la actividad acuícola. El aumento de temperatura parece difícilmente controlable para las piscifactorías. "Aquí la manipulamos de forma experimental, pero con el rodaballo son unos volúmenes de agua tan descomunales que resulta carísimo hacerlo", sostiene el investigador Benito Peleteiro. Además, "casi todas las instalaciones utilizan oxígeno para conseguir mayores producciones de forma artificial y si sube la temperatura hay un mayor consumo de oxígeno e igualmente encarecería el proceso". No obstante, apunta, "igual dentro de 100 años no estamos cultivando rodaballo sino otra especie que emigre del Golfo de Guinea al norte y con otros requerimientos, y el rodaballo lo crían en Noruega".

En todo caso, lo oportuno, según los expertos, sería anticiparse a lo que pueda suceder, ya que en materia de acuicultura "todo es prácticamente reproducible". Para ajustarse al nuevo panorama hay una serie de evidencias en las que se pueden basar los científicos para hacer predicciones. "Hace dos años hubo que corregirlas porque todo va más rápido de lo previsto", dicen. Hay cambios en la salinidad, en el pH, en la temperatura del mar y las precipitaciones y todo esto influye en las proteínas de origen animal. "Respecto a las capturas, la pesca extractiva está estabilizada desde la década de los ochenta. A partir de ahí empezó a crecer la acuicultura". Y con ella, la demanda de harinas de pescado. "Estamos trabajando en la utilización de proteínas vegetales para la elaboración de piensos porque la harina de pescado está prácticamente estabilizada; no se puede producir más", alegan los expertos.

Para evitar desfases en el consumo se está empezando a introducir la harina vegetal en la elaboración de piensos, tanto para ganadería terrestre como para cultivos marinos.