ACUICULTURA - ESPAÑA: Los ministros en cuyas manos, en mayor o menor medida, está el futuro de la acuicultura

Lunes, 14 Abril, 2008

Elena Espinosa, Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino

Elena Espinosa, Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino

Tras una imagen discreta e, incluso, anodina, se encuentra una de las ministras triunfadoras de la pasada legislatura. Valorada por el presidente y por los propios electores, también favorables a que se mantuviese en el Gobierno, Elena Espinosa Mangana (Orense, 1960) aparecía en todas las quinielas para repetir en el nuevo gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero.

De hecho, ha sido uno de los pocos ministros cuneros (nombrados cabezas de lista para el 9-M) en los que verdaderamente ha funcionado el supuesto tirón electoral de las carteras. Espinosa logró 'arrancar' un escaño al PP del 'cacique' José Luis Baltar. Ayudada por la crisis de los 'populares' orensanos, que ya perdieron la Alcaldía en las pasadas municipales, la ministra subió en marzo de 2008 seis puntos y 12.000 votos con respecto a los resultados socialistas de 2004.

Su labor en la pasada legislatura al frente de la cartera de Agricultura, Pesca y Alimentación también se ha saldado con un balance positivo. Y eso que esta mujer de pesca (tras casi una década al frente del puerto de Vigo) se ha encontrado con no pocos problemas en tierra. La cuota láctea, la subida de precios (de la cesta de la compra, para los consumidores; de los piensos, para los ganaderos), las protestas de los ganaderos en plena precampaña… Sin embargo, la ministra ha 'sobrevivido' a base de diálogo. Con Bruselas y con unos sectores nada dóciles, de los que consiguió acuerdos históricos, como el del gasóleo con los agricultores.

Y es que a Espinosa le acompaña desde su inicio en política el cartel de negociadora. Así llegó, con sólo 25 años y recién afiliada al Partido Socialista, a un Vigo en plena reconversión. Allí fue responsable de la Zona Urgente de Reindustrialización, un plan del gobierno de Felipe González para hacer frente a la difícil reconversión naval a la que se enfrentó Galicia (Vigo y Ferrol, básicamente) en los 80.

Sólo tres años después, era nombrada presidenta de la autoridad portuaria de la ciudad, auspiciada por su padrino político, el entonces ministro de Transporte, Turismo y Comunicaciones, Abel Caballero. Mujer, todavía en la veintena y economista (en lugar de ingeniera), todo parecía jugar en su contra, pero Espinosa se mantuvo al frente del mayor puerto de Galicia hasta la llegada de los 'populares' al Gobierno central, en 1996. Entonces aparcó temporalmente los cargos políticos, asesorando primero al Instituto Gallego de Medicina Técnica (una institución adscrita al Sergas) y, posteriormente, como buena mujer de pesca, incorporándose a la dirección de los astilleros Rodman. Allí se mantuvo hasta 2004.

Zapatero y su Gobierno paritario buscaban a una gallega para la cartera de Agricultura y Pesca. A su madre no le hizo ninguna gracia el nombramiento. «Si es por mí, no iba», declaró. Sin embargo, Espinosa fue. E irá, también en esta legislatura, aunque a un renovado ministerio.

Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación

Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación

Cristina Garmendia (San Sebastián, 1962), todo un referente en el sector biotecnológico español, asume el reto de relanzar la investigación y el desarrollo científico al frente del 'novedoso' Ministerio de Innovación. Su ejemplo y currículum bastan para convencer. Es fundadora y presidenta de Genetrix, una corporación empresarial puntera en el ámbito biofarmacéutico que apuesta por las células madre. Todo nació un día en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde ella buscaba respuestas junto a cientos de jóvenes y 'no tan jóvenes' investigadores. Fue la primera empresa privada surgida este entorno.

Ahora, una parte importante del compromiso de Garmendia conecta con esos orígenes. Con la promesa de mayores inversiones, esta Doctora en Biología Molecular tendrá que hacer malabarismos para encajar un siempre escaso presupuesto y recursos limitados para evitar la fuga de talentos y desarrollar nuevos campos de acción para la emergente investigación española. Ella conoce perfectamente esta situación porque la ha vivido en primera persona.

Siempre tuvo claro lo que le gustaba y con 18 años se dirigió a Sevilla donde cursó la licenciatura de Biología, especializándose en Genética. Una vez finalizada su carrera aterrizó en Madrid con una nueva inquietud: el mundo empresarial. Esta donostiarra de 45 años ha sabido fusionar y dar forma a ambas facetas en Genetrix, empresa que le ha dado más de 10 años de experiencia en la alta dirección (algo en lo que también ha contribuido su pasó por el Grupo Amasúa).

Genetrix es un grupo de empresas del área de biomedicina, especializada en el desarrollo de nuevas terapias celulares y moleculares. Con ella, el Ejecutivo da un importante respaldo al trabajo científico con células madre como vía para curar enfermedades. Garmendia es una convencida de su uso. Sus empresas trabajan desde hace años con el objetivo de sacar el máximo rendimiento a las células madre adultas, mucho más seguras que las embrionarias, las más polémicas, para lograr resultados reales. Del laboratorio, a los pacientes.

Pero Garmendia no es sólo una empresaria con éxito. Casada y con dos hijos, la nueva ministra de Innovación ha conseguido transmitir la pasión que siente por su trabajo a su familia, quien la entiende y apoya en todas sus decisiones.

Presidenta de la Fundación Inbiomed, centro de investigación sin ánimo de lucro dedicado a la transferencia de tecnologías y servicios de investigación en el campo de la Medicina Regenerativa, y miembro de la Junta Directiva de la CEOE (Confederación Española de Organizaciones Empresariales), su apoyo a la innovación la hicieron merecedora del Premio Fermín de La Sierra, otorgado por la Escuela de Organización Industrial (EOI) del Ministerio de Industria y Comercio. En enero de 2008, recibió de la mano del alcalde de su ciudad, Odón Elorza, el Tambor de Oro 2008.

Miguel Sebastián Gascón, Ministro de Industria, Comercio y Turismo

Miguel Sebastián Gascón, Ministro de Industria, Comercio y Turismo

«En esto de la política ocurre como con el Guadiana». Esta reflexión de Miguel Sebastián en una entrevista concedida cuatro días después de presentar su dimisión no pudo ser más reveladora. Acababa de darse un batacazo electoral en Madrid y se alejaba de la actividad pública con los dardos en la espalda de muchos de sus compañeros de partido. Entonces buscó refugio en las aguas en calma de la Universidad. Pero lo dejó caer: nunca se sabe... Finalmente, ha vuelto a la vera de su amigo José Luis Rodríguez Zapatero, (nunca llegó a alejarse del todo), el mismo que le eligió para batirse en duelo con el todopoderoso Gallardón en la arena electoral de la capital. Aquello salió mal, pero ha obtenido su recompensa: el presidente ha hecho un hueco en su Ejecutivo al que ha sido su asesor económico desde 2004.

La imagen real de Miguel Sebastián (Madrid, 1957) contrasta con el estereotipo del economista frío. Bromista y con un gran sentido del humor (es un buen imitador de voces), cuentan quienes le conocen que es un trabajador incansable y con un alto sentido de la lealtad. Por eso dijo 'sí' cuando se le planteó el reto de la Alcaldía de Madrid. Y también ahora, cuando se le han abierto de nuevo las puertas de la política con luz y taquígrafos.

La historia de Madrid fue la crónica de un fracaso anunciado. El PSOE había sido incapaz de encontrar un candidato. Sonaron nombres de pesos pesados como los de José Bono, Javier Solana o la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, pero ninguno cuajó. Como opción 'B', Zapatero optó por el director de su Oficina Económica.

El primer reto que tuvo que afrontar Sebastián fue darse a conocer entre los madrileños, que apenas habían escuchado su nombre. Lo consiguió casi al final y por un error que le pasaría factura. Debate televisado para toda España. A sólo 11 días del veredicto final. Pregunta-insinuación desafortunada: ¿Tiene usted relación con algunos de los implicados en la operación Malaya? En su mano, una fotografía de Montserrat Corulla, testaferro de Juan Antonio Roca, y presuntamente relacionada con Gallardón. Los trapos sucios se airearon así ante las cámaras y muchos electores no se lo perdonaron.

Y llegó al 27 de mayo. Y se estrelló —perdió tres concejales y 138.000 votos respecto a su predecesora, Trinidad Jiménez—. Pero además de recolectar votos, Sebastián tuvo que aprender a moverse en los terrenos movedizos de la FSM (la vieja guardia socialista madrileña nunca le había querido). El cuento terminó en dimisión. Ni siquiera llegó a pisar el Salón de Plenos del Ayuntamiento, se marchó sin pedir nada -lo ha obtenido ahora- y tres meses después regresó a la facultad como profesor de Economía. Había pasado el mal trago.

Doctorado en Economía en la Universidad de Minnesota, Miguel Sebastián se mueve bien en el terreno de la docencia (empezó a dar clases en la Universidad Complutense de Madrid en 1987, lo que compaginó con su cargo como director del Servicio de Estudios del BBVA). Ahora, el ex candidato regresa al centro de los focos. Resurge el Guadiana.