ACUICULTURA - ESPAÑA: Una feria de acuicultura con poco acento gallego

Miércoles, 4 Junio, 2008
Es una de las pocas ferias de acuicultura que se celebran en Europa. Tiene por escenario la ría de Arousa, una auténtica potencia en lo que a cultivo del mar se refiere. Pese a esas dos premisas, Acui inaugura hoy su tercera edición con una mínima representación del sector acuícola gallego. Ni la mitilicultura, ni la piscicultura, han querido tomar parte en una celebración de cuya organización se han ido separando poco a poco. El divorcio de esos dos sectores productivos de la organización del evento ha hecho que la Consellería de Pesca, que apadrinó las dos primeras ediciones, haya decidido también abandonar el barco en esta tercera edición.

Las ausencias son evidentes. Tanto, que quienes no acuden a la cita, auguran que la celebración ha iniciado su declive. «Danos pena que a que podía ser a feira de acuicultura máis importante do mundo se estea a desinflar desta maneira», dice, por ejemplo, el presidente del Consello Regulador Mexillón de Galicia.

Internacional

Sin embargo, los organizadores no están para nada de acuerdo con esos augurios. Puede que no haya productores gallegos en el recinto de Fexdega, dicen, pero sí habrá procesadores y comercializadores. Empresas como Chicolino han reservado importantes espacios para poder enseñar, desde el escaparate vilagarciano, todo lo que puede hacer.

Además de esos representantes gallegos -haberlos, haylos-, los organizadores de la feria presumen de haber logrado una importante representación internacional. Una representación que se notará tanto en los stands que ocuparán el recinto, como en el acento de los visitantes, como en las ponencias que darán contenido a las jornadas técnicas que se celebran al amparo de esta celebración internacional.

Las jornadas técnicas, precisamente, arrancarán esta tarde con la intervención de un representante de cada una de las Universidades Gallegas. Por la mañana, el protagonismo será para las empresas, que iniciarán sus contactos en una feria que, en lo que a presencia de autoridades se refiere, parece llegar bastante descafeinada.