ACUICULTURA - ESPAÑA: Una piscifactoría de Getaria intentará criar bacalao por primera vez en Euskadi

Martes, 4 Agosto, 2009
Ni a Terranova ni a las islas Feroe. A partir del año que viene bastará con desplazarse a Getaria para pescar bacalao fresco. La piscifactoría Orrua, hasta ahora dedicada en exclusiva al rodaballo, prevé iniciar el próximo mes de febrero la crianza de alevines para la producción de bacalao. Se trata de la primera experiencia de esta naturaleza que se lleva a cabo en el sur de Europa, ya que el cultivo del bacalao se realiza únicamente en lo países escandinavos. La iniciativa cuenta con el apoyo de Azti y el soporte tecnológico de una empresa noruega.

El bacalao es una de las apuestas de la acuicultura vasca después de que las grandes empresas gallegas se hayan hecho con el control del mercado del rodaballo. Hasta ahora las dos piscifactorías marinas que han funcionado en Euskadi, sitas en Getaria y en Igeldo, se dedicaban en exclusiva al cultivo de esa última especie. El despegue de la acuicultura gallega del rodaballo, sin embargo, ha dejado con escaso margen de maniobra al resto de los viveros.

Desde Culmanor (Cultivos Marinos del Norte), empresa propietaria de la planta de Igeldo, reconocen que el rodaballo es prácticamente una misión imposible. «El negocio no es rentable desde que entraron las grandes empresas gallegas», resume un portavoz de la empresa, que de momento ha cerrado tanto la planta de Igeldo como las otras dos que tenía en Asturias y Cantabria.

La irrupción de las empresas gallegas en el cultivo del rodaballo ha sido espectacular. Pescanova abrió a finales del pasado mes de junio en la localidad portuguesa de Mira, cerca de Coimbra, la mayor planta del mundo. Las cifras dan una idea de las dimensiones: 140 millones de euros de inversión, 3.200 piscinas de diez metros de diámetro y hasta 350 empleos cuando funcione a pleno rendimiento. En una primera fase producirá 7.000 toneladas anuales aunque se espera que llegue a las 12.000. Las dos piscifactorías que operaban en Gipuzkoa llegaron a sumar una producción de 450 toneladas en sus mejores años.

Investigación

«Los gallegos se han hecho con el sector del rodaballo y no podíamos competir con sus precios», resumen desde Culmanor, cuya planta de Igeldo producía unas 280 toneladas anuales. Imanol Garate, profesor de la escuela de acuicultura de Mutriku, la única que hay en Euskadi, dice lo mismo con otras palabras: «Es pura economía de escala». Garate recuerda que Galicia ha realizado una apuesta decidida por la acuicultura que empieza a dar sus frutos. «Tuvieron claro desde el principio que el futuro pasa por las piscifactorías y pusieron los medios para la investigación, que es la base de todo este negocio».

Pero la competencia de las empresas gallegas no es la única causa del declive de las piscifactorías guipuzcoanas. El agua de la costa vasca sobrepasa durante buena parte del verano los 20 grados, una temperatura que no es la más adecuada para el rodaballo. «A más de 18 grados el rodaballo empieza a malvivir», dice gráficamente el profesor Garate. Desde Culmanor se indica que la temperatura del Cantábrico «es muy buena para el rodaballo en invierno pero muy mala en verano». El problema confirma la importancia que el profesor de la escuela de acuicultura atribuye a la investigación: «Como en Euskadi no se ha hecho investigación propia -razona Garate- hemos ido a remolque de los gallegos, que siempre han sido punteros. Y el rodaballo es ideal para las temperaturas del mar en Galicia, pero no para las de Euskadi».

No deja de ser contradictorio que la acuicultura del País Vasco haya quedado reducida a una presencia testimonial en un momento en que el cultivo de pescado experimenta una expansión sin precedentes a escala mundial. Las estadísticas de la FAO, la organización de la ONU que se encarga de la alimentación, indican que el 47% del pescado que consumieron en 2006 los humanos procedía de la acuicultura. Es una cifra significativa si se tiene en cuenta que en 1970 el porcentaje apenas sobrepasaba el 6%. El pescado cultivado, coinciden todos los especialistas, es la rama de la industria alimentaria con mayores perspectivas de futuro.

Desde el Gobierno Vasco se asume que Euskadi no puede seguir a la cola de España en materia de acuicultura. «Hasta ahora todos los esfuerzos han estado dirigidos al sector extractivo y apenas se ha prestado atención al cultivo en granja marina», dice el viceconsejero de Pesca, Jon Azkue, que asegura que esa política ha impedido que se aprovechen importantes ayudas de la UE para promocionar las especies de piscifactoría. Azkue sostiene que el nuevo Gobierno Vasco se ha propuesto impulsar la acuicultura para tratar de asegurarse una presencia en el sector. «Es cierto que tenemos inconvenientes como la escasa disponibilidad de suelo para nuevas instalaciones pero contamos también con grandes ventajas como una industria de transformación muy puntera, un mercado con una demanda estable y un centro de investigación como Azti», dice el viceconsejero.