Angula, bocado de oro

Martes, 11 Diciembre, 2007

Si bien el precio es el «empujón» que necesitan los anguleros para salir a faenar, el desánimo comienza a ser patente entre los profesionales que pescan en la desembocadura del río Nalón. «Cada vez estamos más desanimados, necesitamos que cambie el tiempo, que llueva y que la pesca por persona supere los cien gramos que, como mucho, se cogen ahora en una noche de suerte», apuntó el portavoz de la asociación de pescadores de angula artesanal (desde tierra), Mario Fernández.

La pesquería de angula es, cada vez más complicada. El arte de faenar, bien desde tierra o desde lancha, supone para los pescadores gran esfuerzo físico y un importante gasto, especialmente, de gasóleo.

La angula es la cría de la anguila. Llega hasta aguas del río Nalón procedente del mar de los Sargazos, entre las Bermudas y Puerto Rico, donde desovan las anguilas. Los huevos se transforman en leptocéfalos y luego en angulas.

De las más de 23 toneladas de angula que se pescaron en la campaña 1986-87, las cifras han ido cayendo hasta capturarse poco más de 900 en la costera del año pasado. Tanto es así que los gramos se pesan ahora como si se tratase de oro. Y es que una angula es un tesoro.