Bruselas abre la puerta a rebajar la talla de extracción de la almeja

Miércoles, 21 Septiembre, 2011

Las intensas gestiones realizadas por la Consellería do Mar ante Bruselas durante las últimas semanas para intentar rebajar la talla comercial de la almeja babosa comienzan a dar frutos. Así lo indicó ayer en Ferrol la titular del departamento, Rosa Quintana, en un encuentro con los responsables de los pósitos de la ría local.

De hecho, Quintana señaló que la UE «viu con bos ollos» la novedosa propuesta que se hace desde Galicia para poder comercializar bivalvo de 35 milímetros, frente a los 38 en los que está fijado el tamaño en la actualidad. Espera, además, que la decisión final se tome «o máis rápido posible».

Con esta iniciativa, desde la Xunta se pretende dar respuesta a una antigua petición del sector. Ya en abril del 2004, hace más de siete años, Ferrol fue núcleo de protestas y de una huelga de hambre en el Concello para conseguir este objetivo, aunque en aquel momento las reivindicaciones no tuvieron éxito.

Ayer, la conselleira detalló que la idea es elaborar «un plan experimental de control de crecemento e explotación da ameixa babosa». A ese compromiso llegó hace escasos días Quintana tras una reunión con la directora de la DG Mare -el organismo europeo que se ocupa del asunto-, Lowri Evans. En ese marco le trasladó que hay zonas específicas del litoral gallego con problemas para el crecimiento del bivalvo.

Las zonas

Se trata de la propia ría de Ferrol -en concreto, el banco de As Pías- y puntos de O Burgo, Vigo y Arousa. La conselleira indicó que la situación viene dada porque «o sustrato nesas zonas dificulta o medre desta especie, pero non a súa reprodución».

Un informe elaborado por la Consellería do Mar y presentado en Bruselas reclama, «con argumentos científicos», que se pueda aplicar este proyecto como medida excepcional, y siempre bajo ese plan de control de crecimiento y explotación.

Desde la Administración autonómica se pone especial hincapié también en señalar que existen ya casos, en concreto en Portugal, donde diversas áreas se benefician de esta medida excepcional y para las que el tamaño mínimo para comercializar la almeja se ha fijado en 30 milímetros.