El proyecto “Acuicultura y cambio climático” analizará el papel de los moluscos bivalvos y las algas como sumideros de CO2

Lunes, 10 Septiembre, 2012

Los moluscos bivalvos, como el mejillón, y las algas pueden jugar un papel destacado en la mitigación de los efectos del cambio climático como sumideros de dióxido de carbono.

Es una de las líneas de investigación que analizará el proyecto "Acuicultura y cambio climático", impulsado por la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (OESA) y que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad a través de la convocatoria de ayudas 2012 para la realización de actividades en el ámbito de la Biodiversidad, el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible.

Esta iniciativa tratará de sentar las bases acerca de las interacciones entre la actividad acuícola y el cambio climático a partir de diversas acciones. En una primera fase, se estudiará cómo la acuicultura puede mitigar los efectos del cambio climático a partir del papel de las conchas de los moluscos bivalvos y las algas en la captación de CO2 .

En esta primera etapa, también se impulsará un estudio sobre la incidencia del cambio climático en la actividad acuícola en España.

En paralelo, se coordinará con el sector la adopción de estrategias que puedan tener un impacto ambiental positivo a través de la implementación del cálculo de la huella de carbono, el análisis del ciclo de vida y la tasa de retorno energético. La aplicación de estos tres indicadores se estudiará en especies de crianza tanto de sistemas de producción intensivos como extensivos.

Estos trabajos se reforzarán con la edición de una guía para el cálculo de huella de carbono en las empresas acuícolas, que permitirá que los más de 5.500 establecimientos del sector puedan hacer una estimación de su huella de carbono y proponer las medidas necesarias para su reducción.

Para su desarrollo, el proyecto "Acuicultura y Cambio Climático" contará con la participación del Grupo de Investigación de Ingeniería Ambiental y Bioprocesos del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Santiago, la empresa Algaenergy y la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (APROMAR).

Esta iniciativa, que se ejecutará en el transcurso del 2013, ha sido beneficiaria de una ayuda de 65.000 euros por parte de la Fundación Biodiversidad, equivalente al 50% de la totalidad del presupuesto.