Galicia dispone ya de la tecnología para cultivar navaja y longueirón

Domingo, 20 Mayo, 2007

Para que el cultivo de estas especies dé el salto a la explotación comercial sólo hace falta una empresa que esté decidida a hacer con la navaja y el longueirón lo que otras ya han hecho con el rodaballo, el besugo o el lenguado. Ahora bien, Alejandro Guerra, director del Cima y coordinador del plan nacional, admite que la cría de solénidos en cautividad no está exenta de complicaciones y, por eso, aconseja el empleo de esa tecnología a la repoblación de bancos naturales o de áreas no aptas para la cría de otras especies.

Y es que, a diferencia de las almejas, por ejemplo, que cuando las crías alcanzan la talla de un milímetro pueden permanecer perfectamente en una simple bandeja con agua durante el inicio del período de engorde, los solénidos necesitan enterrarse en la arena desde pequeños, pues la presión que ésta ejerce les sirve para endurecer la concha. Y no se conforman con dos dedos de arena, no. Buscan tener hasta 20 centímetros por encima de su cuerpo, y si esa arena está 8 metros por debajo del agua, mejor.

Simular hábitats de esas características, mediante piscinas grandes o tanques enterrados en el mar, es muy costoso, de ahí que Alejandro Guerra sugiera la conveniencia de llegar a acuerdos con cofradías que explotan este recurso para que sean ellas las que asuman la tecnología y puedan proveerse de semilla para aumentar la productividad de sus bancos.