La acuicultura europea pide un cambio de enfoque: del principio de precaución al de análisis-riesgo

Lunes, 11 Abril, 2016

La Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos de España (APROMAR) y La Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP) participaron el pasado viernes en un taller organizado por la Comisión Europea en Bruselas sobre la concesión de licencias en virtud de la Directiva marco sobre la estrategia marina (DMEM). Una iniciativa que ha tenido como propósito comprender, mapear, comparar y analizar el uso de licencias, autorizaciones y permisos para las actividades humanas en el medio marino a nivel nacional en relación con la DMEM.

Durante el encuentro, ambas asociaciones realizaron una presentación en la que volvieron a poner de manifiesto que, entre las principales razones de la difícil situación de la acuicultura de la UE, se encuentran la burocracia y la disponibilidad de sitios en los que desarrollar la actividad. Según explica APROMAR, “entre lo que más sorprendió a los asistentes, el hecho de conocer que lo que está detrás de la burocracia excesiva y la falta de disponibilidad de los sitios es, precisamente, la implementación extremadamente rigurosa de la legislación medioambiental de la UE por parte los Estados miembros y sus regiones”. Algo que ha destacado APROMAR, “tiene que ver con un enfoque muy conservador al principio de precaución”, que, subraya, “debe ser sustituido por un procedimiento de análisis basado en el riesgo”.

El objetivo de la DMEM, recuerda APROMAR, es alcanzar un Buen Estado Medioambiental en aguas marinas europeas en 2020 -similar a la Directiva Marco del Agua (DMA), pero en el mar-. La Directiva marco sobre la estrategia marina establece los requisitos mínimos para que los países de la Unión Europea (UE) elaboren estrategias destinadas a proteger el ecosistema marino y a garantizar que las actividades económicas vinculadas con el medio marino sean sostenibles; garantiza la cooperación entre las regiones marinas (Noroeste del Océano Atlántico, Mar Báltico, Mar Mediterráneo y Mar Negro) estableciendo programas transfronterizos -unos programas que prevén medidas para alcanzar los objetivos acordados con el fin de permitir la consecución de un «buen estado medioambiental» en 2020-; y  contribuye a la creación de una red mundial de zonas marinas protegidas iniciando un diálogo con países de fuera de la UE.