Ley de Desperdicio Alimentario, una oportunidad circular para la sostenibilidad gracias a la acuicultura

Miércoles, 8 Junio, 2022

La piscicultura es muy eficiente convirtiendo alimento en proteína de pescado

El Consejo de Ministros de España ha aprobado una ley pionera contra el desperdicio alimentario para su tramitación parlamentaria donde las empresas de la cadena alimenticia deberán contar con un plan de prevención para que, a partir del autodiagnóstico, adopten medidas para minimizar las pérdidas conforme a una jerarquía de usos en la que tendrán prioridad el consumo humano directo.

En el segundo orden de prioridades se contempla la transformación de los alimentos que no se hayan vendido, pero que mantengan las condiciones óptimas de consumo, en productos como zumos o mermeladas, entre otros. Y, cuando los alimentos ya no sean aptos para el consumo humano, la preferencia será, por este orden, la alimentación animal y fabricación de pienso; el uso como subproductos en otra industria ya como residuos, y la obtención de compost o biocombustible.

La piscicultura es una excelente herramienta de circularidad de materias primas

Existe una extensa información científica y práctica desarrollada durante estos últimos años por la academia y los fabricantes de piensos que apoya el gran potencial de los subproductos generados en la agroindustria como fuente de proteína para su uso en piscicultura.

Además, bien regulados pueden representar una fuente alternativa abundante, a precios asequibles y perfiles nutricionales saludables para el crecimiento de los peces.

Como es bien sabido, los piensos para peces son muy intensivos en el uso de proteína que puede tener un origen animal o vegetal con su debido tratamiento, entre los que destacan la proteína de porcino y aves, o los recortes de pescado.

Como establece la regulación vigente, los desperdicios que se destinen para la alimentación animal y la fabricación de piensos se regulan a través de la Orden Ministerial APM 189/2018, de 20 de febrero.

Si estos residuos de la industria agroalimentaria son de origen animal, también es de aplicación la normativa sanitaria de subproductos animales no destinados a consumo humano (SANDACH).

Al respecto de los residuos de la industria agroalimentaria que se destinen a la alimentación animal podrán declararse subproductos siempre y cuando se cumplan los requisitos establecidos en la normativa europea, estatal y autonómica relativas a la alimentación animal.

Además de la incorporación de la proteína animal terrestre y pesquera, la acuicultura está mostrando una alta capacidad para asimilar la proteína procedente de la producción de insectos, aunque esta última opción está todavía en su infancia.