Sin cultura no hay acuicultura

Jueves, 22 Noviembre, 2012

Los datos, como los peces, cuanto más frescos mejor. El último informe FAO confirma que, por primera vez desde 1996, la pesca extractiva podría no alcanzar 90 millones de toneladas. Ello a pesar de que la tecnología les permitió faenar en zonas antes inaccesibles, generando más descartes, destruyendo ecosistemas y dañando el medio ambiente. Hoy en día se precisa el doble de combustible (que emite CO2) que en el siglo pasado, para capturar la misma cantidad de pescado. Y la potencia del motor se ha multiplicado por 10. Por otra parte, la población mundial ha aumentado más que en toda su historia evolutiva. Seremos más de 8.000 millones en esta década. Eso es muy poco tiempo.

Aquí entra en escena la acuicultura, al tener un factor de conversión en proteína comestible mucho más eficaz que la ganadería terrestre. Desde los noventa, ha crecido hasta rondar los 70 millones de toneladas, y en pocos años superará a la pesca extractiva global.

Centrándose en Galicia, tenemos centros punteros en investigación y contamos con la mejor generación de jóvenes científicos jamás habida. Muchos se especializan emigrando. Otros, como el doctor Barja y su prestigioso equipo de la USC, exportan vacunas gallegas incluso a China (que produce más de la mitad mundial). Sabemos hacer.

Tenemos, por tanto, la cultura tecnológica, pero hay ciertos problemas que afrontar: la atomización de centros inconexos, un litoral superpoblado que complica un plan de usos racional, un sector empresarial cuya mentalidad no prevé el I+D+i en sus proyectos, pretendiendo endosárselo a la Administración, un sector primario desinformado o mal informado, subsidiado en exceso, que percibe la acuicultura como una amenaza en la competición por el espacio y, finalmente, la percepción negativa del consumidor hacia ciertos productos de la acuicultura.

La Estrategia Gallega de Acuicultura reconoce la existencia de estos problemas e intenta crear una cultura que entienda los beneficios de esta industria. Debemos por tanto confiar en que la conferencia La acuicultura europea: la senda del crecimiento, que mañana se celebrará en A Coruña, sirva para lo que dice pretender: definir el camino, de forma que las buenas intenciones se plasmen pronto en realidades.